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Tómense un momento y vayamos a una realidad alterna que está más cerca de lo que creemos: Korea del Sur, un mundo en el que los adolescentes juegan videojuegos hasta 20 horas al día para tratar de ser «como los grandes gamers», que llegan a ganar millines de dólares y se convierten en estrellas nacionales, a la par de artistas de K-Pop, tienen clubes de fans y habemos chicas dispuestas a hacer lo que sea por tener una noche de intenso y candente StarCraft II con alguno de nuestros gamers favoritos.
Hace poco leí un artículo de la CNN en el que nos narraba la historia de MarineKing, jugador profesional de videojuegos de 19 años y que pasa hasta 18 horas al día al frente de una computadora para así poder ganar un sueldo anual equivalente a casi 110,000 USD. El artículo se enfoca, de alguna manera, en la parte negativa de ser un adicto a los videojuegos.
Ahora, con el boom de los recién terminados Juegos Olímpicos, hay varias cuestiones que se me vienen a la mente, sobre todo tratando de comparar dos lados de la moneda que parecen estar muy alejados: los esculpidos cuerpos de los atletas olímpicos que entrenan horas y horas, dejando muchas veces su infancia en el proceso y los delgados, pálidos y poco atléticos cuerpos de la mayoría de los jugadores profesionales de videojuegos que entrenan horas y horas, dejando muchas veces su infancia en el proceso.
¿Suena bastante familiar, no? Y esa es la pregunta, que aunque es sencilla, es interesante. En lo personal no creo que el Ajedrez sea un deporte (disculpen si hiero susceptibilidades de algunos Grandes Maestros que estén leyendo esto), sino que podría estar en una categoría completamente distinta, aunque es cierto que comparten mucho con la formación de los atletas, pero esa es mi opinión.
Quizás aquí valdría la pena preguntarnos ¿cuál es la delgada línea que divide un comportamiento obsesivo y poco saludable del deseo de ser el mejor del mundo en algo? ¿deberían entonces los videojugadores profesionales ser puestos a la par que los atletas como los gimnastas, maratonistas o voleibolistas que a veces hacen cosas increíbles con tal de ir un poco mas allá y ser los mejores?
A mi sorpresa, muchos videojugadores profesionales en Korea del Sur tienen un entrenamiento que incluye correr, levantar pesas y nadar; al igual que muchas de las mentes brillantes del ajedrez lo hicieron.
Si bien es cierto que la mayoría de los videojugadores profesionales comenzaron su carrera al ser adictos a los videojuegos; así que la pregunta se hace difícil ¿Era Yelena Isinbayeba adicta al salto con pértiga y por eso decidió convertirse en profesional o fue al revés? ¿Tiene esto alguna importancia en decidir si los videojugadores son atletas?
Algunos podrían alegar que el aspecto físico es algo inherente de los deportes y es cierto; el origen de la palabra atleta es incluso en referencia a la actividdad física; ahora, hay deportes un poco más pasivos como el tiro con arco o el tiro deportivo (donde usan pistolas, rifles y ¡escopetas!) en el que la actividad física es incluso menor que media hora de estar dando clics por toda la pantalla, así que ¿cómo está eso?
La pregunta sigue en el aire y aunque yo creo que es algo difícil, me gustaría oír sus opiniones ¿deberían ser los videojugadores profesionales considerados atletas?
@Cynvalle
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